martes, 20 de julio de 2010

Cosas que he aprendido en Bélgica


Que algún tuerto me ha mirado para tener la mala suerte de que en todos, absolutamente todos mis viajes en tren me toque en el vagón a un niño llorón y chillón de los que detesto. Que ser madre y hacerle “ssssssshhhhh” a tu hijo chillón para que se calle tiene nula efectividad. Que se pueden tener 27 años físicos y 13 mentales. Que comprar 4 chorradas para la cena en un supermercado sale por 32 euros.. He aprendido también que la vida se paraliza cuando cierran las tiendas a las 6 de la tarde y ya no se ve un alma en la calle, aunque todavía queden casi 4 horas de sol. Que quepo en el tambor de una secadora. Que me encanta ver los partidos de fútbol fuera de mi país y que he sido capaz de comprarme una camiseta de España y de pintarme la cara con la bandera. Que 40 minutos son más que suficientes para acaparar la mesa de una terraza y que, pasado ese tiempo, es legítimo que te echen. Lo que es el Ommegang. Que 3 de cada 4 tiendas venden chocolate.


He recordado que todo el país huele a dulce y que hay tantos acompañamientos para gofres como días tiene el año y tantas cervezas como peces hay en el río, que Brujas es una ciudad preciosa que merece mucho más que un día de estancia, que Bruselas respira vida y ganas de vivir por todos sus bellos rincones... y que estoy deseando seguir viendo mundo.




1 comentario:

Beatriz dijo...

Brujas es la ciudad más bonita que he visitado sobretodo porque a mi lado iba lo mejor que me ha pasado en el mundo...mi maridito!!!!.......qué pinta tienen los gofres....cabrona eso no se hace en pleno verano!!!!!!!