martes, 30 de septiembre de 2008

Poesía callejera

Detesto lo chabacano y callejero. Aborrezco el vandalismo (que siempre es gratuito) y a sus autores. Pero adoro el arte y todo lo que me hace sentir algo, todo lo que me mueve un resorte que me hace sonreír de repente sin querer. Todas las pequeñas cosas que hacen único un momento, que me hacen sentir bien instantáneamente y pensar en algo diferente por un minuto. No soy capaz de expresar en palabras las ganas de vivir que me transmiten esos detalles diminutos, casi imperceptibles para cualquiera que no esté muy atento a la vida que se desarrolla a su alrededor. Y, aunque estoy segura de que muchos de ellos se me escapan, los que descubro hacen que un día entero valga más la pena.

Podría poner muchos ejemplos. Aquí van los dos que últimamente más me han cautivado.
El primero está en Salamanca, justo al lado de uno de mis rincones favoritos, el Patio Chico.


Éste otro lo encontré la semana pasada en un autobús que me traía de alguna parte. Una pegatina de Cosmopoética en un cristal. No pude hacerle foto pero así también queda bonito:

Es de Cristina Peri Rossi, a la que espero que no importe que su poesía me haya emocionado tanto como para reproducirla sin su consentimiento.

3 comentarios:

Beatriz dijo...

Ooooohhhh!!!
Preciosos los dos, sobre todo el del muro en Salamanca. A mi tb me encanta que una frase, una canción que escuchas en el bus o en una tienda te remueven al instante algo en el interior.
Besos

E dijo...

y..... que más nos cuentas?

neferett dijo...

genial el nombre de tu blog!
Y preciosos versos con los que te encontraste.