lunes, 8 de junio de 2009

Se equivocó la paloma, se equivocaba

Y donde dije digo, digo Diego. Y me retracto sin vergüenza, pero con bastante desilusión. Y doy marcha atrás sin arrepentirme, pero con las ganas pisoteadas. El piso, la independencia, quedó en agua de borrajas, aunque nunca he sabido lo que es eso. Que se esfumó, vaya. Que nada de nada. Que sigo en mi cuarto con la cocina a un tabique y el cuarto de mi hermano en otro. Qué le vamos a hacer... A una, que no le gusta que la timen ni pasar por el aro. Llamadme rara, pero, hasta donde yo sé, engañar es un motivo más que legítimo para no firmar, ¿o no? Y sí, mis cojones y mi orgullo personal intactos, pero mi vida como inquilina, mi acreditación como españolita de a pie que hace cálabas para llegar a fin de mes, se fue al garete... Por ahora. Un tiempecito de luto que cierre hostilidades y volveré a la carga. A quien se lo cuente me responderá con un "¿Pero has visto, alma de Dios? Eso pa que aprendas! Que como en casa no se está en ninguna parte". Y yo sonreiré y diré algo así como "Sí. Eso será"

1 comentario:

Antonio dijo...

Lo siento, otra vez será; pero es cierto: En casa como en ningún sitio... ¡¡¡Gracias a Dios!!!